
Imaginaros a un niño de unos 6 años que estando jugando con sus Pokemons y derrepente pregunta:
- Mamá, mi madre verdadera está muerta?
- Si te refieres a tu mamá china, no tengo ni idea, pero seguramente no.
Sigue jugando como si nada y dice, entonces tendrá más niños?
- Tampoco sé, pero seguramente sí.
Como no dice nada más, la madre continúa y dice: tienes la suerte de tener una madre en China que piensa en tí y otra aquí que te cuida y vela por tí todos los días. Pero no hay madres verdaderas o falsas, hay simplemente madres. De la de allí puedo soñar contigo e imaginar cosas, pues no sabemos nada... de la de aquí te puedo contar lo que quieras. No te ha traído al mundo pero es la que comparte el mundo contigo, es la que te cuida cuando estás enfermo, la que vela para que seas felíz y que te quiere con locura, la que disfruta con tus ocurrencias y sueños.
Y como si no hubiera escuchado nada, dice:
- Y abuelos? tendré también abuelos allí?
- Claro!! no sé si vivirán o no, pero claro que tienes abuelos allí.
- Y están en China o en el cielo? ¿Me quieren también?
- A ver, piensa, has conocido y querido a alguien muchísimo que ahora está en el cielo?
- Si, el abuelo...
- Y no le sigues queriendo con locura aunque no esté y no lo veas?
- Sí...
Y siguió jugando felíz, con sus pensamientos y con una sonrisa...